El 2015, la inmigración y la responsabilidad

Leí con dolor varias historias de las madres que cruzan la frontera de México con Estados Unidos con sus hijos pequeños. Lo hacen en busca de una vida mejor, huyendo de la narcoviolencia y de precarias situaciones económicas que se viven en sus países de origen. Buscando el pan de cada día para que sus pequeños no mueran de desnutrición, algunas viudas, otras madres solteras, otras separadas.

Todas madres. Según cifras de la Administración de Niños y Familias del Departamento de Salud y Servicios Humanos, y con datos que se obtienen al medir los albergues, cada día cruzan menos niños solos. Pero con sus padres cruzan muchos. Sin embargo, las cifras continúan siendo impresionantes.

En un lapso de dos meses, octubre y noviembre del 2014, según el Departamento de Seguridad Nacional, la Patrulla Fronteriza detuvo a 4,575 familias en la frontera sur de Estados Unidos y a 5,143 menores no acompañados.

Muchas de las madres son dejadas en libertad condicional y les ponen un grillete en el pie para que se reporten a las autoridades migratorias. Algunas vienen embarazadas, otras con niños de brazos, un riesgo enorme si tenemos en cuenta que al ir a un centro de detención podrían ser separadas de sus hijos. El grillete es una medida controvertida para algunos que piensan que no deberían tener ese trato especial; sin embargo, según un informe de la agencia EFE, y en entrevista con un portavoz de la patrulla, el grillete descongestiona los centros de detención mientras que el peso de la justicia cae sobre estos inmigrantes indocumentados.

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El alivio migratorio que ha sacado el presidente Barack Obama como orden ejecutiva aliviará a muchos, pero las deportaciones por la misma manera en la que opera el sistema de detención y de inmigración en Estados Unidos, no paran. Además, muchas agencias funcionan de manera independiente en los estados donde la policía como fuerza pública también arresta y procesa a inmigrantes (aunque en muchos no sea ni siquiera legal).

Las cifras de las heroínas que se arriesgan a cruzar la frontera, o de los héroes que se montan en una balsa buscando libertad, o compran un tiquete one way no merma. Otra clara muestra más de que el sistema de inmigración de Estados Unidos continúa quebrantado, y de que después de la mejora económica por la que atraviesa el país, continuará recibiendo inmigrantes ilegales en busca de libertad.

Por esto, y por las vidas de los que se arriesgan a venir, y el futuro de los que ya están aquí, el 2015 debe ser el año de la reforma del sistema migratorio del país. El Congreso lo debe tener como prioridad. Por responsabilidad, ante todo. No por política electoral.

Nota a mis lectores: Que el 2015 llegue para todos ustedes lleno de abundancia de amor, salud y felicidad… y claro está: trabajo. Mis mejores deseos.

El sueño de ser profesional

Mientras se sigue hablando de una muy posible reforma migratoria para este año 2013, hay miles de niños indocumentados en Estados Unidos que se gradúan de la secundaria y no pueden estudiar en la universidad. Y no pueden por dos razones, la primera porque sus padres no son residentes legales del estado en el que viven y no catalogan para los descuentos de ser residentes en las universidades públicas del país, y el segundo porque ellos mismos no catalogan para el descuento cuando no viven con sus padres. Esta política, después de que estos niños pudieron estudiar la primaria y la secundaria pública es un tanto ridícula, sobre todo si en la mayoría de los casos sus padres pagaron impuestos.

Estoy segura de que uno de los factores que mejoraría la economía de cualquier lugar sería dejar que estos chicos estudien en la universidad. Entre más profesionales capacitados tenemos, más empresas son creadas, y más se mueve la economía. Ese es el sueño de cualquier país. Las condiciones varían según el estado, pero uno de los que más situaciones de este tipo presentan es la Florida por la gran cantidad de inmigrantes que el estado ha recibido.

El típico caso es el del joven que vino a Estados Unidos traído por sus padres cuando no sabía ni leer ni escribir, siendo un bebé. El único país que estos chicos conocen es Estados Unidos. Hablan un inglés perfecto, conocen la historia norteamericana, fueron criados aquí. ¿Uno es de donde nace o de donde lo crían? Es doloroso que sean considerados menos norteamericanos debido a los actos de sus padres, que en la mayoría de los casos lo único que buscaban era una vida mejor, precisamente para sus hijos.

En Estados Unidos la matrícula en una universidad pública oscila entre $1,500 y $3,500 por semestre si uno tiene el descuento de residente del estado. Si no lo tiene, paga desde $7,000 el semestre, en lo que se llama out of state tuition, o matrícula de fuera del estado. Usualmente estas matrículas son pagadas por estudiantes extranjeros pudientes que vienen a estudiar a Estados Unidos.

Una de las medidas que ha implementado el presidente Barack Obama es que de manera temporal los llamados Dreamers o Soñadores que cuenten con los requisitos, la edad y el tiempo de estudio en el país podrán estudiar y trabajar. El representante José Javier Rodríguez ha tratado esta semana de presentar en la Cámara de Representantes de la Florida una modesta enmienda a la ley que le hubiera otorgado potestad a las entidades para ofrecer programas asequibles de precio de matrícula de residente para los Dreamers del estado. Un programa que a mi parecer no hubiese ofendido a nadie, más bien hubiese solucionado muchos problemas. ¿Acaso no queremos más profesionales?

La mala noticia es que la enmienda ni siquiera fue discutida en la legislatura; el líder de la mayoría de la Cámara no autorizó su discusión. Me ha dicho el representante Rodríguez (es su primer año en la legislatura del estado), con un tono de voz que claramente expresaba su decepción, que no la podrá presentar nuevamente este año. Esperemos que el año entrante ya haya reforma migratoria, pero es una lástima porque cuando un joven tiene ganas de superarse y estudiar lo más triste que hay es que algo le rompa sus sueños, sobre todo en el país que lo vio crecer.

http://www.sabinacovo.com @sabinacovo

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Estudiantes del distrito neoyorquino de Staten Island realizan una manifestación en Washington a favor de la reforma migratoria, el 10 de abril.   Jacquelyn Martin / AP

Estudiantes del distrito neoyorquino de Staten Island realizan una manifestación en Washington a favor de la reforma migratoria, el 10 de abril.
Jacquelyn Martin / AP