¿Transparencia total?

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Muy bien por el gobierno panameño. Defender que el tema de Venezuela ha debido ser debatido abiertamente en la reciente reunión de la OEA es tener el valor y la independencia para abogar por los derechos humanos y la democracia. México, Estados Unidos, Canadá y otros quisieron debatir públicamente. Pero no fueron mayoría.

La situación de opresión y catástrofe democrática en Venezuela es cada día más obvia. Ha llegado a un punto en el que en un mundo ideal todos los gobernantes del continente americano deberían darle la espalda a las barbaridades que está haciendo el gobierno de Nicolás Maduro. Lo lamentable es que por razones obvias no lo hacen. Los aliados (ALBA y afines) continúan, bajo el velo de la presunta ideología, amarrados a chorros de petróleo o dólares, o ambos, que no se sabe hasta cuándo alcanzaran. Y mientras tanto el pueblo sufre. ¿A qué pueden temer los países no aliados de Venezuela para no ser más radicales en sus decisiones? No es un llamado a la violencia, hay muchas formas diplomáticas y sanciones que se pueden implementar.

Me contaba un buen amigo venezolano, que es de San Cristóbal, que el gobierno de Nicolás Maduro ha llegado hasta el punto de tener grupos armados de civiles para causar disturbios graves y achacárselo a la oposición. Esto, agregado al hecho de que matan a estudiantes, encarcelan a opositores, y tienen al pueblo pasando hambre es el claro reflejo de un pueblo latinoamericano que por desafortunadamente tener mucha pobreza ha sido utilizado por oportunistas gobernantes que dicen que actúan por ellos. Gracias a las redes sociales estos hechos se pueden denunciar y conocer a nivel mundial. Ya no es tan fácil que una dictadura evite que publiquen sus abusos, como en épocas pasadas, porque hoy día afortunadamente hay reporteros ciudadanos. Sobre todo en lugares como Venezuela, donde la libertad de prensa es limitada.

Que el SEBIN, o Servicio de “Inteligencia” Bolivariana, y pongo en comillas la palabra inteligencia, haya detenido a dos alcaldes por supuestamente propiciar y no controlar las protestas, es otro paso más de un gobierno tiránico que es un peligro no solo para Venezuela sino para toda la región latinoamericana. La indiferencia de algunos gobernantes de la región durante la asamblea de la OEA que se llevó a cabo el pasado viernes, y hasta el tono de burla de la embajadora venezolana al momento de hablar sobre la discusión de Venezuela, deja en claro que Latinoamérica está muy mal en cuanto a la clase dirigente. Al preguntarle a la embajadora si quería que se llevara a cabo una audiencia pública durante la OEA, o privada, ella respondió: “Con transparencia total, (pausa)… privada”. Lo cual arrancó risas a los presentes. El tono burlón dejó claramente entrever su satisfacción si tenemos en cuenta que la diputada venezolana María Corina Machado, con el apoyo de Panamá, tendría una intervención pública.

La falta de apoyo a los opositores venezolanos revela claramente que Latinoamérica está muy mal de gobernantes, y no se trata de ideologías, se trata de hacerse los ciegos. Mucha gente hoy vota por los gobernantes que regalan casas, pan, leche o medicinas. Por la trampa. Por el hambre del hoy, y la necesidad también propiciada por historias enteras de gobiernos corruptos y abusivos. Escuché a un analista que explicaba en la W Radio de Colombia la pobreza de la siguiente manera: “Para estas personas que viven en pobreza extrema hablar del mañana o la moral democrática es un chiste”.

En una región en la que existe la pobreza, y sobre todo la falta de educación, debería ser responsabilidad de los gobernantes (¡que en su mayoría deberían ser estudiados, porque pobres no están!) que no sea un chiste, ni para ellos, ni para la OEA el hecho de que en Venezuela se esté cometiendo un crimen tan fuerte contra la democracia. Es un peligro absoluto para Latinoamérica y su desarrollo sostenible. Y señora embajadora de Venezuela en la OEA, si de algo no sabe usted, debe ser de transparencia total. Que estúpidos los que todavía se ríen de un comentario irónico de algo que pudiese afectar a todo un pueblo.