A veces es interesante, porque se aprende mucho de uno mismo, e importante para la salud mental hacer un buen alto en el camino. Salir de la agitada rutina que nos envuelve y estremece a diario y entrar en momentos de introspección y análisis. Leí recientemente un artículo en  Forbes que me recomendó una amiga que vive en Madrid y que está bien involucrada en temas de superación personal, que narra los 13 comportamientos que debe evitar la gente con fortaleza mental. Esos que supuestamente saben manejar muy bien la llamada “inteligencia emocional”.

Uno de los principios que más llamó mi atención es que no hay que temerle a ese tiempo de introspección que elegimos tener para nosotros mismos. Porque esos momentos enseñan a estar felices solos, y acompañados. Y lo más importante, sin hacer nada más que eso. Hay momentos en la vida en que elegimos atarearnos de tal manera que si miramos al fondo de nuestros corazones podemos estar sintiendo muchas cosas que no notamos, porque nos ponemos la barrera del quehacer. Siempre estamos haciendo algo.

Olvidamos la simplicidad de disfrutar de un buen café y charlar con un amigo, o de leer el chiste que nos envían por internet, o un buen libro o una poesía. O lo que es peor aún, de disfrutar en familia. En mi caso, uno de los días al año que más disfruto es la fecha de Acción de Gracias porque usualmente, alejados de la carrera continua por comprar regalos familiares que trae la Navidad, el Día de Acción de Gracias es una fecha para agradecer y compartir. Lástima que este año algunas megatiendas decidieran abrir logrando así que muchos empleados no disfrutaran de la cena por tener que ir a atender las avalanchas de compradores que aprovechan los descuentos de ese día.    

    La misma revista  Forbes que acabo de citar contaba que probablemente las tiendas abrieron antes de tiempo porque un análisis de MasterCard reveló que el 70 por ciento de las compras ocurre en las dos primeras tiendas que un comprador visita, haciendo entonces que se peleen por ser las primeras. Y bueno, si no lo logran el Viernes Negro, ¿qué importa respetar el Día de Acción de Gracias? Mejor abrir el mismo jueves cuando la mayoría no ha digerido el pavo.

Nosotros los ciudadanos comunes no tenemos manera de que estas tiendas no abran en el día festivo; es más, estoy segura que una gran mayoría disfruta de las compras de fin de año y aprovecha los descuentos, ni hablar de que se genera empleos y la economía repunta. Entonces, se preguntarán en qué momento hacemos un alto, cuando de por sí ya en otras épocas vivimos enrollados entre cuentas de banco, trabajos de más de diez horas al día, labores domésticas, tarjetas de crédito, tráficos insoportables y programas de televisión. Debajo de la ducha de pronto.

Esos diez minutos al día pueden ser de introspección. Pero ¿cómo llegar a más? ¿Y cómo compartirlo con la familia? Teniendo control mental, dice  Forbes, y haciendo un alto. Por ejemplo, pienso yo, haciendo un alto en Navidad. Que esta Navidad sea una pausa para deleitarnos con sonrisas. De repente esto también ayuda a la economía de casa porque nos hace empezar el año sin tanta deuda, y con mucho más amor en nuestro corazón.