SABINA COVO: La desaparición de Claudia

María Claudia Murphy es una colombiana que lleva más de 20 días desaparecida. Es alta, tiene el cabello negro y largo, tez bronceada, 45 años, y una mirada imponente como bien la describe su sobrina, su fotografía puede ser vista en muchos sitios de noticias de internet. Una fiel amante de múltiples animales (perros y pájaros sobre todo) que tiene en su casa de Coral Springs, ciudad en la que desapareció. Enamorada de su esposo de más de 9 años y de su hijo, un joven de 23 años.

Su desaparición es uno de los tantos esos misterios inexplicables a los que se enfrentan las autoridades. Una salida matutina usual, una ida al banco a consignar, su auto BMW encontrado estacionado junto a su restaurante predilecto, y un video en el que se le ve caminando desorientada, son los hechos.

“Claudia nunca hubiera desaparecido sin que algo muy grave le haya pasado o en su cabeza, y ella estaba bien de salud”, me dijo su hermana mayor. El papel que se está repartiendo por las calles que dice MISSING describe claramente el mayor temor, que su vida pudiera estar en peligro.    

    Me topé con su familia por esas cosas del destino de los periodistas, que a veces nos hacen ir un poco más allá en los temas que contamos al aire o que nos asignan, porque nos mueven sobre todo cuando afectan a una comunidad. Conocí entonces a la hermana, prima, sobrina, sobrino y al hijo de María Claudia Valderrama (que es su apellido de soltera). Sin duda, la desesperación de un hijo por la desaparición de su madre es difícil de describir. Sus ojos vidriosos, su mirada optimista pero temerosa, y como con la fortaleza de un malabarista sobre una cuerda, y la certeza de que su madre está viva en algún rincón. Desaparecida sí, pero viva.

Claudia, (como cariñosamente la llaman ellos) había estado enferma de una infección estomacal y tomando antibióticos fuertes, “esos que en las contradicciones tienen como efecto secundario extremo la amnesia temporal”, me dijo su hermana con los ojos hinchados, (ojos de largas horas pensando despierta). Su prima, que con una aparente tranquilidad, luchando para mantenerla más bien, y luego con lágrimas me contaba las largas horas de búsqueda que han dedicado a visitar hospitales y a pedir ayuda a la comunidad.

Siempre que hay una desaparición la incertidumbre es la peor enemiga del sentimiento pero la mejor aliada de la búsqueda, porque no deja que esta se detenga. “Los que manejan la teoría de que se fue por su voluntad, no la conocen, eso sería una locura, ella no dejaría su hijo nunca”, me contó su desesperada hermana. “Mi tía es de esas mujeres que donde llegan se hacen notar, es fuerte, carismática, es de esas que puede hablar con un mendigo de tú a tú”, me dijo su sobrina.

Su hijo, que es probablemente la persona que más ama a Claudia en el mundo, mencionó después de mucho conversar, que temía que alguien la hubiera secuestrado, o le hubieran hecho daño. Hablaba siempre muy en su lugar, describiéndome que sentía que aunque los investigadores del caso se han tomado su tiempo y no han encontrado nada nuevo hace ya varios días, él siente que hacen su mejor esfuerzo aunque en numerosas ocasiones no le responden el teléfono. Varios familiares de Claudia no muestran la misma satisfacción con la labor de la policía de Coral Springs; piensan que, por ejemplo, deberían involucrar a departamentos de policías aledaños, y dicen que hasta hoy no lo han hecho. La realidad es que el trabajo de los investigadores es tan secreto que es difícil saber qué es lo que en realidad están haciendo.

Al final de la conversación con el hijo de Claudia el joven comenzó a llorar (aguantó bastante), quedamos en charlar de nuevo sobre su madre… o de hablar apenas aparezca. Dios quiera. La agonía de la familia Murphy Valderrama sin duda es muy fuerte. Si alguien la ha visto puede llamar al detective Chris Collins al 954 436 1262.

Es importante que las autoridades no abandonen la búsqueda. Y hay otras entidades que pueden colaborar; encontré la base de datos de findthemissing.org y quedé sorprendida con la cantidad de casos que hay, más de 2,700 agregados en el 2010.

 

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