¿No les queda otro remedio? ¿O de verdad piensan que las políticas de Mitt Romney son las mejores para el país? George Bush, conocido entre los hispanos por sus sólidas políticas de embargo hacia el régimen castrista (que al parecer superaban cualquier beneficio económico que se viera a simple vista) y su gran amistad hacia algunos países latinoamericanos. Y Marco Rubio, hijo de cubanos, hispano de sangre, y alabado por muchos floridanos e hispanos por ser el que ejerce el sitio más alto en el gobierno del país… Ambos apoyando al candidato que sugiere la auto deportación (un concepto que se creó como un chiste a que no hubiera trabajo en Estados Unidos, y que ha sido adoptado por este candidato como la solución a la inmigración ilegal). Ese mismo candidato que quiere presenciar que un muro crezca en la frontera. Ese mismo candidato que además ya ha sido apoyado por los congresistas de la Florida Ros-Lehtinen y Diaz-Balart, y ese que presentó un plan económico que los mismos economistas dicen que no es viable, y que visita la Pequeña Habana en Miami y dice que se sentirá feliz el día que el régimen castrista se caiga pero no propone medidas para contribuir a que eso pase.

Ese mismo que cambia de parecer como de camisa, como por ejemplo eso de promulgar una ley de salud sumamente efectiva en el estado que gobernó pero que critica su mismo proyecto porque el presidente tiene uno similar. Y ese que debería reformar el código fiscal de este país, pero que tiene todos los beneficios de tener cuentas bancarias millonarias en el exterior.

Definitivamente debe ser que a Bush y a Rubio no les ha quedado otro remedio que apoyar a Mitt Romney para representar a su partido, porque no creo que la tradición política del uno y la hispanidad del otro puedan ser traicionadas tan fácilmente. Menos creo que sea porque genuinamente sientan que sea el mejor para la mayoría trabajadora de este país, o para los hispanos, que somos la fuerza decisiva electoral, o menos porque crean que sus políticas vayan a funcionar, sino más bien debe ser porque no soportan que el presidente Obama esté en el poder. ¿Será que un expresidente y un senador no se dan cuenta de los fallos en un candidato y lo grave que puede ser para un país? Entonces uno se pregunta, ¿cómo fue que llegaron a sus cargos? ¿El votante no se da cuenta?    

    ¿Será lo joven que llegó Obama al poder lo que muchos no soportan? ¿O que no fuera de una familia de tradición política? No lo creo, Marco Rubio cumple con ambos “inconvenientes”. ¿O será más bien que las políticas económicas no han sido las mejores? Lo dudo: en plena crisis, el presidente Obama ha levantado la economía de la más profunda penumbra. Esta semana salió el informe de pedidos al desempleo y una vez más está en un nivel bajísimo, esta vez en el más bajo en cuatro años. Que Obama será socialista, comunista o musulmán, es historia, una mentira absoluta aclarada hasta para el más terco de los críticos a su presidencia.

¿Por lo demócrata? La oposición que ha encontrado Obama con sus políticas no tiene precedentes. Entonces, ¿qué será? No creo que ellos se vean afectados como se ve Redelio Conesa, quien publicó el jueves una columna en este diario en la que asegura que: “Al igual que muchos otros residentes de Miami, me encuentro sin trabajo desde hace tiempo. Soy republicano pero este año mi voto no será para ninguno de ellos ya que en lugar de ponerse de acuerdo con los demócratas y aprobar legislaciones que beneficien al pueblo norteamericano, todo lo que hacen es ir en contra de cualquier propuesta del presidente Obama sin analizar las partes buenas que pueda tener”.