El martes, cuando las cámaras se marcharon de la sede de Mitt Romney en Tampa, el súper PAC que invierte en él, Restore Our Future, reveló sus cifras. En total, $30 millones provenientes de 200 donantes en el último semestre del 2011. $30 millones. 200 donantes. Para que antes un candidato recogiera $30 millones, partiendo del máximo que cada persona podía donar, $2,500, se necesitaban 12,000 personas. 12,000. Contra 200. Sin contar que cada día son menos los que pueden donar $2,500 y más los que quizá $10, $30, $100. Pero es a estos 200 que les sobran $30 millones para invertir en un candidato, a quienes hay que rebajarles los impuestos. A los 12,000 de los $2,500, o los 300,000 que se necesitarían para que donando $100 se llegue a $30 millones, por el contrario, hay que subírselos.

Sigamos. $18 millones gastaron solo en publicidad en la Florida. Si gastaran eso en cada estado (50), serían $900 millones en publicidad. Más viajes, almuerzos, asesores de imagen, hoteles y demás, la cifra sobrepasa mil millones de dólares en un solo candidato. A las primarias.

De los millones del Super Pac de Romney, $750,000 llegaron directamente de sus antiguos colegas en Bain Capital, altos ejecutivos en Goldman Sachs contribuyeron con $385,000, y otras personas y corporaciones con $1 millón, $200,000, $500,000 y $300,000.

Con esto el candidato inundó el estado con propaganda negativa, y ganó. Yo me pregunto: a los miembros de ese partido que apenas les alcanza para donar unos cuantos dólares, ¿no les duele que si no tienen de a $100,000 o millón por amigo, su candidato no tiene opción de ser elegido? Y también me pregunto, ante inversiones de tal magnitud, quienes las hacen, ¿no desean nada a cambio si su candidato es elegido? ¿No se dedicará éste a pagarles el favor de haberlo llevado tan lejos?

Yo me pregunto: cuando leemos informes sobre magnates oscuros que gobiernan en la sombra de gobiernos ‘tercermundistas’, cuando la ONU rechaza supuestas democracias de países que controlan unos pocos poderosos, ¿no estamos viendo un espejo de lo que está sucediendo en Estados Unidos? ¿No se trata la democracia precisamente de que los gobernantes no puedan deberle favores a ninguno? ¿No es precisamente por eso que en cualquier país civilizado existen topes de campaña? Aquí no solo los han desmantelado, sino que lo han hecho con una fórmula donde los candidatos no tienen que responsabilizarse por lo que diga la publicidad negativa que pagan sus antiguos colegas.

Lo cierto es que no son ellos los culpables, aunque podrían optar por no financiarse de esa manera, solo siguen las reglas que la Corte Suprema habilitó, cuando falló en el caso de Citizens United, en mi opinión lo más grave que ha sucedido en los últimos años con respecto a la tierra de la libertad, incluyendo las torturas permitidas en las cárceles de Abu Ghraib y Guantánamo, la desregulación criminal que dejó a tantos sin retiro, sin casa y en la ruina, el subsiguiente rescate a los responsables, el intento de llevar a cabo leyes como la de Arizona, la no aprobación del Dream Act, la invasión a Irak con falsas pruebas, el desconocimiento del cambio climático y el bloqueo total de los republicanos en el Congreso a cualquier ley a favor del empleo que intenta pasar el presidente de Estados Unidos.

El plan de Romney para los impuestos consiste en aumentarlos a la clase media y, por supuesto, brindarles más recortes a los más ricos. El 80% de sus recortes irán a los que ganan más de $200,000 al año, y casi la mitad para los que ganan más de un $1 millón. ¿Será por eso que le aportan tanto?

En todo caso quien más pierde en esto no son los demócratas o los republicanos (aunque es claro que entre más personas donen pequeñas cifras a una campaña, menos compromiso tendrá el candidato con personajes específicos, y más con el pueblo que lo elige), sino la democracia, el país, y el mundo que tantas veces se inspiró en esta nación, para que le sirviera de ejemplo.

Después de su última victoria, Romney dijo a la mañana siguiente que no le importan los más pobres, y el jueves ya se encontraba en Las Vegas recibiendo el apoyo de Donald Trump, un millonario que se hizo famoso en el mundo de los reality shows con la frase: “ You are fired” (¡estás despedido!).

Qué buen augurio para los desempleados.

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