El presidente Barack Obama pronunció esta semana el discurso más acertado de los últimos años porque ilustró de manera clara y sin tapujos la realidad del país y la manera en la que es tergiversada la información en muchos casos. Estados Unidos se forjó en base a la clase media, y la clase media está sufriendo las consecuencias de todos los desastres generados en nuestra economía actual que fueron creados por una política fallida del ex presidente George W. Bush, política que quiere implementar nuevamente el partido republicano. Lo más curioso de la guerra partidista que se ha desatado en el país, en la que ni republicanos ni demócratas se ponen de acuerdo (unos porque abogan por los ricos y otros porque defienden la clase media) es que no tiene precedentes. Sin bien en algunos momentos no se ponían de acuerdo, en la historia el congreso abogaba por el país. Eso se ha reducido a que cada día más congresistas abogan por cuidar sus plazas de trabajo.
El discurso del Presidente Obama en Kansas citó a Theodore Roosevelt, ex presidente republicano de los Estados Unidos que estuvo de acuerdo con regular la empresa privada, y las ayudas sociales. Por su parte el presidente Obama está recordándonos una realidad de esta sociedad: hay más afortunados y menos afortunados y tratar de que los pobres sean menos pobres es responsabilidad del gobierno y de la empresa privada. Recuerdo bien cuando varios republicanos dijeron que los que no eran ricos era porque no querían. Eso es lo más absurdo que he escuchado. No todos los seres humanos tienen las mismas oportunidades o capacidades, y no dejan de ser seres humanos con derechos fundamentales a comer, estudiar, amar y expresarse. En la moral de una sociedad debe quedar para la ayuda social a los menos afortunados (esa que muchos quieren recortar).
El ex presidente Roosevelt creía en un Estados Unidos que tuviera las tasas de impuestos correctas dependiendo de los ingresos y sin abusos, creía en que no solo los ricos tenían oportunidades de crecimiento, creía en que los pobres salieran de la pobreza y pudieran tener las oportunidades de la clase media y seguramente creía en que alguien que se criara en una familia de clase media podría ser presidente. Hoy día, ese no es el sentir de muchos miembros del partido republicano, que se han radicalizado de manera tal que muchos de sus miembros han rechazado la inmigración (fundamento de este país), han ejercido influencia en leyes que fomentan indirectamente que la gente pierda sus viviendas: hay un candidato republicano (Newt Gingrich) a la primaria presidencial que hasta ha dicho que de repente los niños deberían trabajar y otro, Mitt Romney, que si fuera por el de-regularía todas las empresas privadas y sacaría a todos los inmigrantes de este país. Hoy día pienso que Roosevelt se sentiría avergonzad de esta política.
En el 2008 quedó como presidente un afroamericano, hijo de un inmigrante y que se crío en la clase media, que estudio con un préstamo estudiantil y que hoy día tiene mucho dinero y no porque sea presidente, sino porque vendió muchos libros, fue abogado y congresista. Es el ejemplo del sueño Americano. Esta semana llamó a la radio para la que trabajo una oyente y dijo: “Obama no es afroamericano, el día que haya un presidente afroamericano habrá un cambio”. La realidad es que más equivocada no pudo haber estado. Esa oyente es el ejemplo perfecto de cómo se tergiversa la información cuando hay racismo e intolerancia. Sea republicano, sea demócrata sea independiente quien lidere este país, lo primero que no se puede perder es la tolerancia, y lo segundo, la clase media.
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