Leí un artículo de la NBC esta semana titulado Es la economía, estúpido, no la deuda, parodiando la famosa frase del ex presidente Bill Clinton. Y me pregunté cuántos norteamericanos extrañan a Clinton. ¿Cuántos extrañan a Bush hijo, o a Bush padre, o a Reagan? ¿Cuantos querrán a Obama? A más de la mitad del país, si la economía estuviese bien, no le importaría quién es el presidente, y casualmente más de la mitad del país no sabe ni cómo funciona, ni qué es la deuda nacional, pero sí saben bien lo que es no poder comer, gastar o ir al médico.

Una nueva encuesta publicada esta semana por Gallup indica que las familias norteamericanas siguen sintiendo penurias económicas. El 49 por ciento de los encuestados opina que la economía está mal y que ese es el principal problema del país. El 33.2 por ciento dice que es el trabajo, el 13.2 el déficit federal y el resto dice otra cosa: problemas políticos, líos entre los partidos, mal manejo, corrupción, etc. Para mí hay un factor clave: la desigual distribución de la riqueza entre ricos y pobres.

Me llama la atención cómo todas las personas empleadas ganando el salario promedio esperan hasta final del año para que les devuelvan impuestos, reciben el cheque o reembolso automático y piensan que no pagaron nada. ¡Qué felicidad! Este país, dicen además, “nos pone a ahorrar”. Este caso lo he visto en más de un empleado que gana menos de $100,000 al año. Más de la mitad del país no sabe ni cómo ni cuándo paga impuestos, o piensa que no paga. Además, se les olvidan los impuestos que representan la cuenta telefónica, la luz, el impuesto de compra. Y así vamos, pagando y pagando. Sin embargo, los ricos, los dueños de grandes empresas (con ganancias de un millón al mes, por ejemplo), tienen corporaciones y de manera completamente legal evaden gran parte de lo que pagarían si el fisco no estuviese a su favor.

El economista Alejandro Rubenstein me explicaba que George W. Bush usó el pretexto de la guerra y el gasto militar para rebajar impuestos a las grandes corporaciones y a los ricos, subió el gasto fiscal, recibió incrementos en el techo de la deuda 7 veces, de 5 trillones a aproximadamente 10. Y esto no fue en época de crisis, la crisis la creó su administración, que no supo manejar el derrumbe del sector inmobiliario y el financiero, por no regular las empresas. El Partido Republicano sigue diciendo que esta política funciona. ¿Cómo? El presidente Barack Obama recibió un gobierno con el déficit y tuvo que aumentar el gasto, esto tampoco funcionó.

Agrega este mismo economista: La fórmula de impuestos bajos y gastos elevados no ha funcionado y la Ley de Recuperación del 2009 entregó dinero para infraestructura a municipalidades que no se utilizó con esos fines.

La realidad económica de este país se está resumiendo a las elecciones. Los republicanos tal parece que no quieren que haya nuevos empleos porque si los hay, probablemente las políticas de Obama se considerarían efectivas, y los demócratas no quieren las reducciones de impuestos de Bush. Este país siempre ha sido uno de los que tienen impuestos más bajos para los ricos, y eso no genera empleos hoy, quizá lo haya hecho en el pasado.

Warren Buffet dijo una vez que su tasa efectiva de impuestos era del 18%. Preguntémonos de cuánto es la nuestra.

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